Aroma de café

Si algún producto refleja el espíritu y las esencias de la globalización, tan en boga a día de hoy, sin lugar a dudas, este sería el café.

Sus orígenes se remontan a Abisinia, cuando un pastor de casualidad descubre sus propiedades, posteriormente su conocimiento se extiende por otros lugares de Africa, para recalar en el Lejano Oriente y Asía, los holandeses lo introducen en Europa y de aquí llega a Sudamérica y a todo el Continente Americano.

La expansión del café no se produjo de manera uniforme ni en un corto periodo de tiempo y estuvo íntimamente vinculada con los movimientos migratorios sobre todo de mercaderes y comerciantes, lo que demuestra que el fenómeno de la inmigración, ni es nuevo ni produce en si mismo consecuencias negativas, mas bien al contrario pues pone en contacto personas, costumbres y distintas diversidades e identidades culturales, de las que todos podemos salir beneficiados.

Esta exposición que se enmarca dentro de la Feria de la Hispanidad, en un año en el que celebramos el 500 aniversario de la muerte de Cristóbal Colon, nos introduce en el maravilloso mundo del café, llevado al Nuevo Continente por los Europeos, pero cultivado, tratado y elaborado de forma exquisita por varios de los países de la comunidad Iberoamericana como Brasil, Venezuela o Colombia en una de cuyas regiones eminentemente cafeteras esta centrada la exposición.

La indiscutible universalidad de este aromático elixir, nos sirve para entender de forma sencilla y clara nuestra propia esencia muticultural y multirracial