Muere la actriz Aurora Bautista ilustre vallisoletana

Aurora Bautista ha fallecido. La actriz, que había nacido en la localidad vallisoletana de Villanueva de los Infantes, no pudo superar una enfermedad. Su vida fue complicada como la de tantas otras personas de su generación a causa de la guerra y la terrible postguerra, de esa época ella contaba como anécdota que cuando la toco huir a Barcelona se quedo absolutamente sorprendida de que se hablara otra lengua distinta al español por lo que al principio le parecía estar en el extranjero pero añadía a continuación que este hecho le sirvió para entender la realidad cultural plural del Estado, tantas veces cuestionado.
Su fuerte temperamento y personalidad se vio reflejada en la magnífica interpretación de muchos de sus papeles tanto en cine como en televisión, inolvidables actuaciones como Juana la Loca en Locura de amor, Agustina de Aragón o la eterna Tía Tula cuando ya residía en México.
Aurora Bautista nos ha dejado, Valladolid pierde a uno de sus personajes más representativos del Siglo XX, el teatro y el cine pierden una gran actriz y los vallisoletanos y aficionados al cine y al teatro sin lugar a dudas un eminente referente cultural, sus insuperables actuaciones permanecerán siempre entre nosotros.
Carlos Ramírez.

1 pensamiento sobre “Muere la actriz Aurora Bautista ilustre vallisoletana

  1. Tuve la suerte de trabajar con Aurora y de que acariciara mi cabeza apoyada en su regazo mientras me decía con su inconfundible voz “Luis, descansa…ese ruido es sólo el viento…”. La Aurora Bautista que conocí era una mujer en la cincuenta muy bien conservada y totalmente distinta a sus personajes, sobre todo porque era en color, tenía los ojos verdes y un cuerpo bien formado que siempre había escondido durante toda su carrera en sayas revestidas de poder, pero contaba, para mí con orgullo, que un prestigioso figurinista le había dicho al ver sus piernas: “Aurora, con esas piernas lo suyo sería que hicieras comedia musical”. También supe por ella misma que cuando la confiaron el papel de Juana, Juan de Orduña para él cine, había que acotarle el espacio del plató porque ella representó el mismo papel en el teatro y se dejaba llevar saliéndose del plano. Pero lo mejor, fue saber que el secreto de separar los dedos al decir “No está muerto, está dormido…”, un gesto que siempre me había sobrecogido, era porque se quemó levemente los dedos con una estufa de los estudios de Cifesa.

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