Llego el día grande de la Pasión en cuanto a procesiones se refiere y amaneció con una lluvia pertinaz que obligo a trasladar el Sermón de Las Siete Palabras a la Catedral Metropolitana. Por la mañana los Cofrades a caballo de las Siete Palabras habían anunciado el Pregón siempre acompañados de la lluvia. La procesión que precede al Sermón hubo de ser suspendida. Los visitantes, fieles y público en general recorrió como es tradicional las Iglesias donde las Cofradías guardan y custodian sus pasos que estaban engalanados y preparados para la procesión general de la Pasión.
Sobre las 18,50h cesó la lluvia y se abrieron claros, parecía que la procesión iba a poder celebrarse pues las previsiones meteorológicas no anunciaban riesgo de lluvia importante hasta pasadas las 22,00h cuando los pasos en su mayoría han retornado a sus sedes.
De repente tras una reunión de urgencia las autoridades encargadas de tomar la decisión anuncian ante la sorpresa y estupor del público que la procesión general queda suspendida los abucheos fueron casi generalizados. Algunas Cofradías realizaron actos en sus sedes o en el entorno de estas, y sobre las 22,00 la procesión de la Soledad partió de la Iglesia de las Angustias, adelantando su horario habitual congregando a numerosísimo público deseoso de ver al menos algún paso en la calle.

Breve reflexión:
La decisión de sacar los pasos a la calle con riesgo de lluvia es difícil y arriesgada, pero no lo es menos el hecho que supone suspender la principal procesión cuando la ciudad está repleta de visitantes cuya queja y comentario principal era latente: quizás no valga la pena volver a Valladolid en esta época porque siempre se suspenden las procesiones.
El autentico Museo en la calle que representa el Viernes Santo vallisoletano no puede ponerse en riesgo en aras de intereses turísticos o comerciales, pero tampoco pueden ponerse en tela de juicio los ingresos económicos que generan estos días para sectores como la restauración, hostelería y otros, en esta época especialmente difícil.
Quizás haya que exigir a los responsables de tomar estas decisiones, principalmente la Junta de Cofradías, Museo Nacional de Escultura, Arzobispado, etc…. una actitud más imaginativa al respecto que ayude aunar todos los intereses en juego. Por ejemplo en caso de previsión de lluvia no inminente, realizar actos con trayectos cortos en las proximidades de las distintas Cofradías, tener habilitados los distintos templos para acoger a pasos que procedan de otras iglesias, olvidando rencillas y tontas competencias, tan alejadas de la fe que se presupone a las Cofradías, o incluso porqué no si la previsión del tiempo para el día siguiente es benévola trasladar la procesión general al sábado, en alguna ocasión hace ya muchos años se tomo esta decisión.
Las declaraciones de interés turístico, los gastos en promoción a nivel nacional e internacional pueden caer en saco roto si año tras año las suspensiones son un hecho cotidiano, nadie puede variar las condiciones climatológicas pero si se pueden adoptar soluciones más imaginativas.
Carlos Ramírez.

*Reportaje Fotográfico y Video Grafico: Mónica Martínez.

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