Museo Patio Herreriano: días 12 y 13 de marzo acceso gratuito presentando tu entrada o bono del X Salón del Cómic y Manga de Castilla y León

 Museo de Arte Contemporáneo Patio Herreriano / ASOFED informan:

Con tu entrada o bono del X Salón del Cómic y Manga de Castilla y León podrás acceder  de forma gratuita los días 12 y 13 de marzo a este museo singular y disfrutar de la belleza del edificio y de estas exposiciones únicas.  

Desde ASOFED queremos dar las gracias a la dirección del Museo Patio Herreriano de Arte Contemporáneo Español

 

 

+ INFO MPH:

http://www.museopatioherreriano.org/MuseoPatioHerreriano

EXPOSICIONES:

– “Alguien, creyendo que hacía algo bueno, liberó a las serpientes” de Enrique Marty, instalación que podrá visitarse hasta finales de mayo de 2016 en la capilla del Museo Patio Herreriano y que supone un punto de inflexión importante en su proceso de trabajo.

Enrique Marty crea una escenografía específica para un espacio históricamente significado como es la Capilla de los Condes de Fuensaldaña, ahora desacralizada, poniendo en relación sus esculturas con la arquitectura y con los significados de los que el propio espacio ha quedado cargado; y todo ello con el espectador.

Esta instalación muestra el proceso de trabajo de un artista como Enrique Marty cuyo interés principal en este proyecto es la descontextualización y eliminación del significado ideológico de los “Ídolos” creados por culturas y civilizaciones como un código válido para leer en un determinado contexto histórico y que, al caer de su pedestal, se convierten en objetos tragicómicos, que sugieren el colapso y la futilidad de las filosofías y los grandes ideales.

– 4×5 (Coleccionistas, creadoras y narrativas audiovisuales) comisariada por Margarita Aizpuru, se puede ver la sala 1 desde el día 16 de febrero hasta el 5 de junio, se basa justamente en la conjunción de una selección de importantes mujeres dentro del ámbito del coleccionismo privado del arte de nuestro país, que integran dentro de sus colecciones interesantes e importantes piezas de videoarte realizadas por mujeres artistas tanto a nivel nacional como internacional, con el objetivo de dar a conocer dichas colecciones y a una selección de artistas y vídeos realizados por ellas dentro de nuestro contexto.
Son cuatro importantes mujeres coleccionistas de nuestro país: Juana de Aizpuru, Teresa Sapey, Alicia Aza y Sisita Soldevila, que están presentes en este proyecto mediante una selección de vídeos de mujeres artistas de sus colecciones, y que nos ofrecerán líneas y planteamientos que derivan de sus decisiones de coleccionar, sus motivaciones y los enfoques dados a sus colecciones, complementándolo con sus propias opiniones al respecto en una mesa redonda de estas coleccionistas. A la vez que esta exposición pretende visibilizar los trabajos en este campo creativo de mujeres artistas, mediante una selección de videos de algunas de ellas, que ofrecen un significativo abanico de lenguajes, tanto técnicos como estéticos y que caracterizan, a modo de muestrario, la evolución actual del videoarte contemporáneo, donde se tocan muchos temas y perspectivas diversas.

– Lootz, Miura y Schlosser. Obras de los años 70 y 80, sala 2

Son varias las conexiones que se pueden realizar entre estos artistas, la primera y más evidente es que tanto Lootz como Schlosser y Miura son tres artistas jóvenes que deciden asentarse en España en los años 60. Su interés por la experimentación y el empleo de materiales orgánicos es otro punto en común. El caso de Villélia es un tanto más arriesgado en planteamiento ya que es el más mayor de todos y además no frecuenta los mismos grupos artísticos, pero su interés por el arte oriental y los materiales humildes como las cañas y el bambú conectan a la perfección con el resto de trabajos que se muestran en esta sala.

EVA LOOTZ Viena (Austria), 1940. Estudia filosofía, musicología, teatro y dirección de cine en Viena, antes de instalarse en España en 1965, donde comienza su carrera en el campo de la pintura. A partir de la segunda mitad de la década de los setenta su producción da un giro hacia lo espacial y tridimensional.

MITSUO MIURA Iwate (Japón), 1946. Inicia su formación en la Escuela de Bellas Artes de Tokio, que completa tras su llegada a España en 1966 con clases de grabado en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Su obra refleja sus dos influencias más significativas: la tradición abstracta norteamericana y el arte oriental, que fusiona en una pintura muy matérica de aparente construcción automática.

ADOLFO SCHLOSSER Leitersdorf (Austria), 1939- Bustarviejo, Madrid, 2004. Estudia escultura en la Escuela de Artes y Oficios de Graz, y de pintura en la Academia de Bellas Artes de Viena. Se traslada a Islandia, donde vive entre 1961 y 1965, y desde 1967 se instala en España, primero en Madrid y más tarde en Bustarviejo. La obra de Schlosser se centra en el entorno de la naturaleza, de la que se inspira y toma sus materiales principales: barro, hollín, paja, ramas y piedras.

MOISÉS VILLELIA Barcelona, 1928-1994. Hijo de un reputado tallista. Al final de la guerra civil la familia se traslada a Mataró, donde comienza a trabajar Villèlia a los trece años, primero con su padre y más tarde como escultor. Su obra se verá siempre influida por dos factores: la artesanía popular y el arte de vanguardia.

“José Guerrero. Del relámpago el fulgor” exposición, comisariada por Francisco Baena, director del Centro José Guerrero que se podrá ver hasta el día 22 de mayo en las salas 3,4 y 5 del Museo. En total, veintinueve telas de mediano y gran formato, veintidós obras sobre papel, trece grabados, cuatro collages y cuatro carpetas completas de obra gráfica que abarcan la carrera completa del artista.

El Patio Herreriano cuenta en su colección, la Colección Arte Contemporáneo, con cinco importantes obras del pintor, muy representativas de los distintos momentos de su trayectoria que por primera vez expone todas juntas.

– El “Arte de los ochenta” en las salas 6 y 7. La transición a la democracia en España es un proceso complejo que se emprende ya a mediados de los años setenta y que pretende conseguir una normalización de la política, la cultura y la sociedad.

En los años ochenta surge de la necesidad de una política cultural y artística nueva, original y diferente. Pero estos cambios ya empiezan a percibirse a medidos de los años setenta en artistas como: Luís Gordillo, Juan Antonio Aguirre, Carlos Alcolea, Carlos Franco, Rafael Pérez Mínguez, Guillermo Pérez Villalta.

Éste periodo de los “años ochenta” se caracteriza por el retorno a la pintura, pintura y la renovación de la nueva escultura.

El cambio más destacado en el campo de la pintura es la recuperación de la narratividad en las obras. Y en el caso de la nueva escultura la transformación se consiguió con la superación de las líneas marcadas por los grandes escultores de nuestro siglo, Chillida y Oteiza.

Luís Gordillo, (Sevilla, 1934) En torno a 1962 su pintura cambia para abordar la figuración, viéndose influida por Bacon y el pop americano. En 1967 es incluido en Nueva Generación por Juan Antonio Aguirre.

La llamada nueva figuración madrileña surgió en parte gracias a la labor solitaria de Gordillo, apartada de las tendencias en boga.

Juan Antonio Aguirre, (Madrid, 1945) Pintor, teórico y crítico de arte, la figura de Aguirre es fundamental en el panorama artístico español de los años setenta. Director de la Sala Amadís y, a principios de los ochenta, del Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid, fue impulsor de movimientos que supusieron el relevo del grupo El Paso, a través de su proyecto Nueva Generación y como aglutinador de la neofiguración crítica.

Carlos Alcolea, (La Coruña, 1949-Madrid, 1992) Su carrera como pintor se inició en 1971 con una exposición en Amadís. A partir de esta sala y de Buades, Alcolea entró en contacto con los pintores que constituyeron la llamada nueva figuración madrileña de los setenta, inspirada por la obra de Gordillo y renovadora del panorama artístico por su reivindicación de la pintura en pleno debate postconceptual y postinformalista. Influido por el pop inglés, por el propio Gordillo y el psicoanálisis,

Carlos Franco (Madrid, 1951) Su actividad expositiva se inicia a principios de los años setenta, su obra neofigurativa enlaza con lo que estaban haciendo por entonces pintores como Alcolea o Pérez Villalta, vinculándose entonces con lo que se llamó nueva figuración madrileña en torno a las galerías Amadís y Buades. A fines de los setenta se distancia del grupo para desarrollar una obra en solitario, alejada de los circuitos y muy escasamente expuesta. Se interesa entonces por el psicoanálisis, la magia y la mitología. A partir de 2003 trabaja con la Galería Marlboough de Madrid.

Guillermo Pérez Villalta, (Tarifa, Cádiz, 1948) Dedicado a la pintura como autodidacta, entabla contacto con los pintores figurativos vinculados a la Sala Amadís de Madrid, sobre todo con Alcolea, Carlos Franco y Rafael Pérez–Mínguez. También se incorpora al grupo su paisano Chema Cobo, con quien comparte en aquellos años un especial sentido de la geometría.

Junto con las obras de estos artistas anteriormente mencionados encontraremos obras de Susana Solano, Mikel Barceló, Mikel Navarro, Jaume Plensa, Menchu Lamas, Pepe Espaliú etc.

“Experiencias de la Modernidad (1916-1956)” salas 8 y 9

La exposición ha sido comisariada por el profesor Eugenio Carmona, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Málaga y miembro del Comité asesor de la Colección Arte Contemporáneo.

Las piezas mostradas en el Museo, configuran un proyecto específico. Por primera vez una muestra sobre las experiencias españolas de la Modernidad busca ejes cronológicos propios del desarrollo artístico, propios de la Historia del Arte y no de la Historia General. El punto de partida se sitúa en el momento en que las primeras manifestaciones del arte de vanguardia tuvieron eco en la Península Ibérica. Y el punto de llegada se sitúa justo antes del 1957 señalado por la mayoría de los historiadores y críticos como paso a la creación de otras sensibilidades, en otro contexto y en otro modo de organización artística. La Guerra Civil ya no es el eje divisorio. Están los años de la Guerra Civil y, a un lado y a otro, está, el «Arte Nuevo», esto es, la renovación plástica española. Algunos artistas especialmente representados en la colección favorecen este nuevo enfoque.

En la muestra están presentes referencias de primer orden de todas las poéticas y tendencias que fraguaron en el Arte Nuevo: del idealismo novecentista al surrealismo, pasando por la herencia del cubismo, los nuevos realismos, la figuración lírica, la plástica de lo telúrico, los acercamientos al constructivismo y los orígenes de la abstracción sígnica y las introducciones al arte tridimensional como objeto.

«Afinidades» Sala 8

Afinidad es evolución hacia la convergencia. Es poderoso encuentro con la semejanza en el devenir de trayectorias disimilares.

En las experiencias de la modernidad en las artes plásticas españolas se dieron afinidades advertidas e inadvertidas.

Sin conexión previa, en diversos puntos de la geografía peninsular ―y aun con diversas intensidades y motivaciones― surgió un semejante o relacionable ideal novecentista.

Ante las poéticas de la figuración lírica o de la Escuela de Vallecas, ¿cómo fue posible que personalidades psicológicas tan distintas, situadas en tan distintos planos ideológicos y vitales vinieran a coincidir en un mismo planteamiento estético?

En los escenarios del Arte Nuevo, la poética de lo telúrico o las posibilidades de los realismos modernos ponen hoy en relación ―en relación a veces inesperada― a creadores que nunca se conocieron o que incluso no trabajaron en los mismos espacios geográficos o cronológicos.

El universalismo constructivo, transformándose, tuvo singular fortuna en el centro peninsular sin contar con precedente alguno que lo favoreciera.

Quizás la temprana abstracción lírica de la posguerra no supiera de su antecedente en la pintura fruta.

Como quizás tampoco esperaran las derivaciones cubistas de los años veinte sus futuras semejanzas con el posterior arte concreto.

¿Y no motivó la vital demanda suscitada por el deseo soluciones plásticas relacionables en creadores distanciados por los principios de lo real y lo sobrerreal?

«Polaridades» Sala 9

La polaridad es la dialéctica de la diversidad. La oscilación entre lo que es a un tiempo opuesto y complementario. Polaridad no es dicotomía insalvable: es diálogo entre los opuestos.

Desde que el Arte Nuevo comenzó a ser estudiado y recuperado se advirtió en sus creadores una sugerente dualidad entre la condensación formal de origen cubista y las cualidades metafóricas cercanas a lo surreal.

Al avanzar en el conocimiento de las experiencias españolas de la Modernidad podemos constatar cómo, en un mismo espacio cultural, el idealismo novecentista hubo de dialogar con el vibracionismo de ideas de las primeras vanguardias o con la versión onírica de sus propios argumentos.

También encontramos creadores fascinados por las premisas de la Nueva Objetividad que giraron en el vórtice de las poéticas del signo y la superficie.

El afán constructivo se miró en el espejo del arte primitivo.

Las poéticas de lo telúrico abrazaron a su antagonista, el arte abstracto.

Todas estas alternativas quizás son algo distinto a lo que meramente se denomina nomadismo lingüístico. También la dialéctica de la polaridad es diferente del mero eclecticismo de lo moderno. El uno no es el otro. Pero el uno está contenido en el otro (o lo convoca). Y viceversa.

-Proyecto Multidisciplinar de Nacho Carretero. Sala Cero

A partir de una serie de fotografías “Retratos y peces” y una estructura de metal en la sala, servirá de revulsivo para toda clase de actividades, performativas, musicales etc.

-Proyecto Lienzo MPH, artista José Ramón Amondarain.