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“Control emociones negativas” Artículo de Amado Ramírez.

Os ofrecemos un interesantísimo articulo de nuestro psicólogo clínico y colaborador, Amado Ramírez, sobre un tema de utilidad para conocernos mejor a nosotros mismos y  “revisar” nuestras emociones negativas”

Control emociones negativas Amado Ramírez

La primera idea es cuestionarse ¿Por qué? efectuamos una separación tan drástica entre emociones agradables y desagradables cuando la una realidad palpable de nuestra experiencia nos muestra que la vida es agridulce como si fuera una comida china. En toda luz hay sombras y en la oscuridad máxima siempre se adivina alguna luz por mínima que sea. Nuestro afán en separar lo que nos gusta de lo que nos desagrada nos desgasta de un modo sobrehumano en la vida y en la mente.
Vida y mente son dos espejos que mutuamente se influyen y retroalimentan y hacen depender su paz o su inquietud, su éxito o fracaso de como las gestionemos ambas. Considero uno de los aprendizajes más vitales reducir la reactividad, el modo de reaccionar, ante lo que nos disgusta sin echarnos “las manos a la cabeza” y descolocarnos con bloqueos que anulan nuestra lucidez para enfrentar esas situaciones de la vida o sentimientos y pensamientos de la mente que nos afectan y disgustan.
Es básico aprender a no reaccionar con exceso ante los fracasos y disgustos y también, por paradójico que resulte, ante los éxitos. Con frecuencia gastamos más energía en alterarnos que en intentar solucionar lo que nos afecta y hiere.
Dicho esto, matizar que control en el campo de la mente significa tolerar el descontrol y el desconcierto sin descolocarse en demasía, dado que cualquier emoción negativa ( por ejemplo la ansiedad la tristeza o la sensación de soledad no buscada) incrementa su intensidad cuanto más la rechazamos y nos desesperamos por tener que soportarla. El funcionamiento emocional de lo que nos afecta negativamente no obedece al control de nuestra voluntad y por esa razón, cuando menos ansiedad, tristeza o soledad queremos sentir…más se incrementa su presencia y el dolor que conlleva ese incremento.
Una vez constatada esa “ley” del modo de funcionar de las emociones negativas el entrenamiento y habilidad o aprendizaje necesario para reducir su intensidad e incluso extinguirlas consiste en buscar métodos que nos ayuden a soportarlas desde la serenidad y la fortaleza de tal forma que cuanto menos hablemos de ella o las prestemos atención antes disminuirá su influencia.
¿Qué hacer entonces de un modo concreto?
a)No alimentarlas prestándolas atención y “rumiándolas” constantemente en nuestra cabeza puesto que a más distracción y olvido menos emociones negativas.
b) aprender a “parar” y buscar la quietud psíquica y física a través de métodos de relajación, meditación, yoga, respiración o cualquier otro que implique : inmovilidad, soportar la tensión de la emoción negativa que nos afecta sin atenderla aunque nos afecte con incomodidad y síntomas desagradables e intensos y entrenar eso uno y otro día.
Al principio nos parecerá imposible, dado nuestro nivel de inquietud al que someten esas desagradables emociones indeseables, pero si persistimos, poco a poco lograremos ir reduciendo su intensidad.
La persistencia y la paciencia en este aprendizaje son básicas para conseguir que un día, que no depende de nuestros deseos o de nuestra voluntad, podamos percatarnos de que la intensidad de lo desagradable que nos impide una vida plena va siendo menos intenso y más manejable
Para que eso suceda es preciso comprender que controlar las emociones negativas, requiere este aprendizaje y entrenamiento y que no existe un modo concreto y rápido de que esas emociones no nos agobien pues son una parte más de la vida que tenemos que vivir e intentar que nos afecten en menor grado.
Por último decir en esta breve muestra de cómo trabajar nuestros miedos y angustias que esas emociones se acumulan con modos de vivir estresantes y desorientados, tan frecuentes en nuestros días de tan intensa actividad y con carencias que hacen que las personas no encuentren un sentido a su vida que les aleje de la insatisfacción permanente, el aburrimiento, la desidia, y otras muchas carencias. No adelantamos demasiado si aprendemos habilidades para el control de las emociones negativas y nuestra vida genera tensión constante y falta de sosiego y lucidez para fijarnos metas y objetivos. Todo se relaciona con todo y como antes señale la mente y la vida son dos espejos que se reflejan uno en otra y viceversa. Es muy importante señalar que la mayoría de los problemas de la mente se encuentran en hechos del pasado o temores hacia el futuro y que si aprendemos a estar cada día más atentos al presente y lo que sucede en nuestra vida cada día tendremos menos problemas y una mente más sosegada. Y para cuando suceden hechos o problemas inevitables como enfermedades, duelos, despidos, engaños, separaciones traumáticas y cualquier otro tipo de eventos sin solución… únicamente nos queda el recurso de Aceptarlos, sin pensar que la vida ya no tiene más recursos para nosotros, levantar la cabeza y …seguir.

Amado Ramírez Villafáñez. Psicólogo clínico

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