Muere Manuel Moreno Junquera: ‘Moraito Chico’, guitarrista habitual de José Mercé.
El mundo del flamenco y por extensión el ámbito musical y cultural, está de luto con la pérdida de unos de los grandes de la guitarra, a la altura de personajes como Camarón, y tantos otros grandes músicos de este estilo musical de tanto arraigo. Como hijo y sobrino de grandes cantaores el flamenco formo parte su vida desde niño. Moraito desgrano sus acordes con los grandes del cante jondo, como: Manolo Caracol, Paquera de Jerez, Antonio Mairena, El Chocolate y por supuesto José Mercé. El flamenco no cabe duda pierde un gran activo.
Os ofrecemos un artículo publicado en el Norte de Castilla firmado por nuestro amigo Alfredo J. Gómez, en el que acertadamente glosa su figura.
Si a Camarón se le conocía como el genio silencioso que nos lo dijo todo cantando, Moraíto Chico era ese genio en medio del silencio que todo lo expresaba tocando. El mundo del flamenco vuelve a llorar a uno de los suyos, a un artista que entrará en la leyenda de los grandes nombres de la guitarra.
Hijo y sobrino de grandes tocaores también, Moraíto vivió el flamenco desde niño, alrededor del barrio de Santiago y rodeado de toda su familia. Como suele ser habitual en los flamencos de Jerez, su escuela era la calle, las corralas, los patios donde las familias gitanas se juntaban una noche sí y la otra también para aliviar sus penas al compás de las bulerías o cantar sus tristezas por seguiriyas.
Precisamente, en estos dos cantes tan dispares, pero unidos por el mismo sentimiento, Moraíto Chico estaba considerado un tocaor de imprescindible referencia. Pese a tener una técnica prodigiosa y un dominio absoluto de la ‘sonanta’, nunca quiso presumir de su arte y siempre se mostró dispuesto a acompañar a todos los cantaores que se lo pidieron, aunque se le recordará junto a su inseparable José Mercé, con quien coincidió siendo un crío de apenas 11 años.
Moraíto era un maestro del toque, un privilegiado en el difícil arte del compás. Los cantes festeros jerezanos son los más complicados de acompañar por la gran dificultad que tiene el compás flamenco. Y él lo hacía muy sencillo, simplemente sonreía con los ojos cerrados.
