¿Merece la pena describir la tristeza: Amado Ramírez Villafañez?
Uno de los colaboradores habituales de nuestra web, el psicólogo clínico Amado Ramírez, nos envía una interesantísima reflexión sobre la tristeza, en estos tiempos convulsos de profunda crisis y porqué no de tristeza, de hondos cambios en el que la reflexión, tanto de asuntos sociales como de sentimientos personales, puede constituir una magnifica herramienta de fortalecimiento personal, que estoy seguro contribuirá a construir una sociedad más justa y lo que es más importante a hacernos sentir mejor con nosotros mismos y por ende con los demás.
Espero que la lectura de esta breve y profunda reflexión os resulte interesante y sobre todo útil.
Carlos Ramírez.
¿Merece la pena describir la tristeza?: Amado Ramírez Villafañez
¿Merece la pena describir la tristeza?. Creo que no. Se trata de vivirla y habitarla sin pensar demasiado, sin permitir que te bloquee, intentando fluir y ver por donde se puede uno escapar de ella. ¿Existe algo más triste que perder la confianza de quien te quiere? Si, perder la espontaneidad con los seres queridos y no atreverse a ser uno mismo. Tener miedo de expresarse por el modo en que reaccionarán. En el fondo es horror a no ser aceptado y querido. ¿Por qué actuamos así? Por el miedo a que nos rechacen y no nos quieran. ¿Nos quiere o queremos a alguien de forma incondicional?. Una vez que dejamos de ser niños no. Es más necesidad que Amor. Todo el mundo estamos demasiados pendientes de nosotros mismos, todos esperamos que nos den lo que creemos merecer- y digo creemos-.
Esa solución de dar y… no esperar nada demasiado bueno de los otros, de nadie en absoluto es muy correcta.
Si no esperamos nada de los demás… ¿Dar, por qué? Entonces.
Sencillamente porque es la parte del proceso factible. El proceso seria- si fuera correcto y los hombres pensáramos en los demás- Dar y recibir. Pero… a todo el mundo le falta y a nadie le sobra apenas nada. ¿Quiénes pueden dar?. Solo las personas que esperan tanto de los demás y de la vida que les fantasean a los demás mejores de lo que son en realidad.
Y..¿ que pueden dar si apenas nos sobra nada, ni siquiera a estos últimos? . Lo único que sirve: un poco de Compasión. Lo que significa Com-padecer-se juntos, de todas nuestras carencias, pérdidas y sufrimientos superfluos que nos creamos.
¿Qué podemos hacer entonces?: descubrir lo limitados que somos. Cuanto nos engañamos a nosotros y a los demás, cuanto mentimos, muchas veces sin enterarnos apenas, que soberbia nos hace creer importantes y… comenzar a ser sencillos, para acercarnos a lo ecuánime, valioso, y… útil. Esa utilidad que solo se encuentra en el perdón propio y ajeno. Nadie lo hace bien, lo de dar con generosidad y no provocar tristeza.
Amado Ramírez Villafáñez

Queda perfectamente claro por su evidencia, el significado de la primera parte de esta frase. Sin embargo, la segunda parte requiere una breve reflexión. Ciertamente se necesita valor para sentarse y escuchar, no es nada fácil prestar atención a los intereses ajenos cuando a cada cual le bastan los suyos propios. En la ajetreada vida cotidiana que nos impone nuestra sociedad, cada vez es mayor el número de personas que por falta de tiempo no se paran a pensar en ellas mismas, en su forma de pensar y de obrar. Estas personas, mucho menos tendrán tiempo para dedicarlo a los demás, sin embargo, este acto altruista, es sumamente positivo, beneficioso y aleccionador para la persona que escucha, mientras que la persona que siente escuchada, queda en gran manera reconfortada y agradecida.