ROCK&ROLL: EL MITO CONTINUA.

ROCK&ROLL: EL MITO CONTINUA.
La muerte Amy winehouse vuelve a situar a la música rock ante su propio espejo, el mito de la manida frase sexo, drogas y Rock&Roll se sitúa en primer plano de actualidad, la autodestrucción a la que a lo largo de la breve historia del rock en termitos de temporalidad histórica, se han sometido los ídolos de masas, son un fiel reflejo de una sociedad que camina por unos derroteros endebles moral y anímicamente, en tiempos de tribulaciones económicas.
La creatividad artística en amplias fases de la historia ha ido unida al uso y abuso de distintos tipos de alucinógenos, estados de debilidad y enajenamiento mental, con la dosis justa de misticismo, unida al éxito repentino, en edades tempranas en las que los excesos forman parte del modo de vida de muchos jóvenes cotidianamente, ampliando su liquidez económica a limites propicios al exceso y derroche.
Si bien este hecho no es único de este ámbito, creativo, cultural y musical, del campo del deporte podríamos hacer una reflexión similar, añadiendo el esfuerzo inhumano al que se ven sometidos los deportistas de élite muchos de ellos, también jóvenes millonarios.
La lista de damnificados en el ámbito del rock como género musical amplio, es interminable: Janis Joplin, Jimmy Hendrix, Jim Morrison, Kurt Cobain, Freddy Mercury, Michael Jackson,…. curiosamente varios fallecieron a la misma edad, veintisiete años, casualidades del destino o intencionalidad, es lo menos importante, pero para la historia del rock, quedara cuando menos como dato anecdótico.
La autodestrucción como método prolongado de suicidio es una meta que acorta las etapas de la vida, anticipando un final al que inexorablemente todos nos veremos abocados, en este momento en el que tanta importancia social se da al hecho de vivir más, desde los poderes establecidos y tampoco al de vivir como, olvidándonos de la esencia misma de la vida.
Vive rápido muere joven y tendrás un cadáver bonito, forma parte de la mística musical y cinematográfica, si bien con el castigo al que se someten algunos iconos del rock, la parte última de la frase va perdiendo su sentido incluso figurado.
A todos estos músicos ya no tendremos la suerte de verles actuar en directo. Pero nos quedan sus grabaciones como principal legado vital de su existencia.
